Cómo aprovechar las sobras de navidad sin poner en riesgo tu salud

La Navidad, que a afectos prácticos viene a finalizar el Día de Reyes, es un desfile alimentario que deja nuestra cocina llena de sobras que pone a prueba la capacidad de nuestro frigorífico y congelador. Pero, si estas sobras no se manipulan y almacenan bajo condiciones de higiene adecuadas, pueden convertirse en un riesgo para la salud. Lo fundamental es el control de la temperatura.

En la medida de lo posible los alimentos deberán consumirse el mismo día en que se preparan, pero si no es así y quedan sobras, que sería lo más normal, pueden aprovecharse siempre que se sigan unas medidas adecuadas de higiene y conservación para evitar posibles intoxicaciones alimentarias.

Una de las claves es mantener los alimentos fuera de la zona de peligro, es decir, a temperaturas entre 5ºC y 65ºC, cuando las bacterias crecen de forma más rápida. Deben desecharse los alimentos que han quedado a temperatura ambiente durante más de dos horas.

Las sobras que se hayan congelado no deben descongelarse a temperatura ambiente. En todos los casos, las sobras deben almacenarse en envases herméticos en la nevera durante un máximo de tres o cuatro días. Es preferible hacerlo en recipientes poco profundos para que se enfríen de forma más rápida. Los alimentos que aún estén calientes deben dejarse enfriar a temperatura ambiente y guardar en la nevera después.

Por otro lado, es recomendable anotar la fecha en el envase para ayudar a identificar los alimentos y garantizar que no se almacenan durante mucho tiempo. Con solo mirar u oler, no se puede saber si las bacterias patógenas han comenzado a crecer en las sobras.

Pero si lo que te estas preguntando es qué herméticos son los mejores a la hora de almacenar la comida, en San Ignacio te recomendamos que utilices tuppers de cristal para almacenar y organizar tu comida reduciendo de paso el plástico en la cocina.

Además de no ser fuente de plástico en la cocina y de que se limpian perfectamente en el fregadero o en el lavavajillas, otra ventaja que tienen es que aguantan perfectamente en la nevera, en el congelador y también en el horno sirviendo para recalentar los alimentos sin manchar otro cacharro.

Además, al ser transparentes es fácil saber lo que contienen, aunque tengáis un gran número de ellos apilados en la nevera o en algún cajón de vuestro congelador, por lo que no quedarán en el olvido sin saber lo que tienen dentro, por más que los tengáis guardados unos meses.

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