6 pasos para dominar el arte de la cafetera italiana

Las cafeteras italianas, aun con el auge de las cápsulas de café, son un clásico que nunca pasa de moda. No hay nada como el olor a café que desprende una cafetera de italiana por las mañanas, incluso para los más cafeteros podría llegar a considerarse uno de los grandes placeres de la vida.

Así que, como en San Ignacio sabemos que por las mañanas no eres persona hasta que te bebes el café, vamos a ayudarte a que comiences el día de la mejor forma posible consiguiendo que te prepares el café perfecto en siete simples pasos.

1. La materia prima: el café

Parece obvio, ¿no? Pues no lo es tanto. Un consejo que os damos es moler el café con un molinillo de café. No es necesario, pero sí importante si lo que realmente quieres es obtener el mejor café. De esta manera el sabor y el aroma del café se conservan íntegros. También es mejor utilizar un café con tueste natural y no torrefacto, pero para gustos, colores.

2. La cantidad exacta de agua.

Es muy importante encontrar el punto de equilibrio con el agua, es decir, ni mucha ni poca. Si no sabes cuál es el nivel apropiado puedes utilizar el siguiente truco: llena de agua la cafetera hasta llegar justo a la válvula de salida del vapor que incorporan todas las cafeteras de San Ignacio.

Dos consejos: utiliza agua mineral embotellada y caliéntala un poco. Agua mineral porque el café está hecho en un 95% de agua y la del grifo, al contener cal, eclipsa un poco el sabor. Por otro lado, el agua mineral ya caliente porque de este modo el sabor y el aroma del café se potencian.

3. No te pases echando café

Creemos que cuánto más café echemos en nuestra cafetera italiana más sabor tendrá una vez hecho. El final de esto se resume en un montón de café aplastado en el filtro intentado que quepa más cantidad y sin ningún resultado. Esto es un error del que debemos ir aprendiendo, pero… ¿Cuánto café debes echar entonces?

Bien, lo primero que hay que hacer es dejar caer suavemente (con una cucharilla) el producto sobre el filtro de metal hasta formar una pequeña montaña para luego, con la misma cucharilla, dar golpecitos en los laterales para repartir bien el café por la superficie.

4. A fuego lento todo sabe mejor

No sé si de la vuestra, pero esta es la típica frase de mi abuela Lola, aunque razón no le falta. El calor del fuego que recibe la cafetera debe mantenerse siempre constante ya que un cambio brusco de temperatura puede arruinar su sabor por completo. Por otro lado, cuando la cafetera empiece a burbujear NO hay que apagar el fuego hasta que el café llene todo el depósito.

Otro consejo que os damos: todas nuestras cafeteras son aptas para todos los fuegos (incluso inducción), pero si la tuya no lo es intenta que la llama del fuego nunca supere la base de la cafetera.

5. Darle vueltas al café antes de servirlo

Si eres un verdadero fan del café sabrás que antes de servirlo hay que mezclarlo bien en la propia cafetera para evitar que algunas tazas concentren más cantidad de café que otras.

6. Por último, pero no por eso menos importante…                    

Limpiar tanto la cafetera como el filtro. Esta es una de las partes más importantes de todo el proceso porque, cuando volvamos a preparar café, la cafetera debe tener el mínimo rastro químico posible. Así que… ¿Cómo hay que limpiarla? Simplemente hay que desmontar la cafetera con sus tres partes y sólo se puede limpiar con abundante agua caliente a mano, sin esponja y sin detergente (como mucho aquellos que no tengan ningún tipo de aroma).

Ya conoces los trucos de San Ignacio para dominar la cafetera italiana, así que…  ¡ya sabes hacer el café perfecto!