Ventajas de cocinar con una olla a presión San Ignacio

Los más útiles y mejores inventos pueden estar delante de nuestras narices y no ser capaz de reconocerlos porque ya forman parte de nuestro día a día. Uno de estos casos es el de la olla a presión y, como desde San Ignacio queremos que seas muy consciente de ello, vamos a mostrarte una serie de ventajas para que, a partir de ahora, mires a este utensilio con otros ojos.

Quizá pienses que la cocina a presión es algo de ahora, pero las primeras ideas de cocinar así datan del siglo XVII. También hay que decir que su utilización generalizada se puede fechar en la segunda mitad del siglo XX. Así que con este dato casi podríamos afirmar que cocinar con una olla a presión es cocinar “al modo tradicional”.

Antes que nada sería conveniente explicar el funcionamiento de una olla a presión para que entendáis a la perfección el mecanismo de este utensilio. La olla a presión es un recipiente hermético para cocinar que puede alcanzar presiones más altas que la atmosférica, por lo que al aumentar la presión de un líquido también asciende su temperatura de ebullición. Por ejemplo, en el caso del agua este punto de ebullición puede llegar a los 119ºC en vez de los 100ºC habituales. 

Así que el agua del interior de la olla se calienta y empieza a generar un vapor que, al no poder escapar, hace aumentar la presión. Esto desemboca en que un aumento de calor que penetra rápidamente en los alimentos provocando que el proceso de cocción sea más rápido y menos agresivo.

Una vez conocido el mecanismo de este invento, en San Ignacio os descubrimos una serie de beneficios que tiene el cocer a elevadas temperaturas. Y no solo para uno mismo, sino también para el medio ambiente:

  1. Los alimentos conservan hasta un 50% más de vitaminas y minerales en comparación con la cocción de una olla convencional.
  2. Ahorras tiempo en la cocina porque, al cocinar en una olla a presión, únicamente destinas un 30% del tiempo habitual.
  3. Una cocción más rápida implica que los alimentos queden más jugosos y sabrosos.
  4. Cocinar con olla a presión consume menos energía ya que el tiempo de cocción es menor.  El ahorro de energía, en comparación con la olla tradicional, oscila entre un 50% y un 70%.

Todo esto también deriva en un menor uso de agua, puesto que no sufre pérdidas de vapor y todo queda en el interior, y en un ahorro de energía porque disminuyes el tiempo de cocción y reduces la energía utilizada 

Como puedes observar es un invento fantástico, muy útil y perfecto para cualquier cocina. Si estás pensando en comprarte una y no sabes cuál elegir, en la web de San Ignacio tienes una serie de ollas a presión para que puedas comparar y escoger la que más se adapte a ti y a tus necesidades.